Cobardes (Rock City)


Ha tenido que pasar más de un año y medio para poder volver a ver a Cobardes. Más de un año y medio desde aquel concierto en Changó Club donde supe que el rock era lo mío. Más de año y medio de aquel día en el que, además de conocer y disfrutar a Cobardes, conocí a Kutxi y a Aarón Romero.

No pudimos ver el arranque de la gira en Madrid porque, por esas fechas, tenía a mis padres persiguiendo tornados por lo más profundo de Estados Unidos, así que había ganas de que llegase junio para volver a verles en Valencia. Nos hicimos un 2x1, concierto y playa o, mejor dicho, playa y después concierto.

El día arrancó bien; buena temperatura; no mucha gente en la playa; paella mirando al mar; el aperitivo perfecto. Una vez sacudida la arena nos fuimos para Rock City. Era nuestra primera vez allí y lo verdad es que la sala nos gustó un montón.

Si hubiera que poner un pero, diría que el concierto fue un poco tarde. Por lo menos, desde el punto de vista de alguien que aún no ha cumplido los diez. Sin embargo, eso no fue problema para que disfrutásemos  de un maravilloso concierto. ¡Ah! no lo había dicho, mi hermano Adrián, futuro baterista de éxito, nos acompañó esta vez. Él todavía no lo sabe, pero ya está infectado y el rock & roll corre por sus venas y por eso nos acompaña cada vez a más conciertos.

Me dejé la voz cantando, casi gritando, 500.000 mañanas, En llamas, Un beso y hasta siempre y también las nuevas, aunque he de reconocer que aún no me he aprendido entero el nuevo álbum.

Para la colección nos traemos una púa que me dio Cordobés y una baqueta que nos dio Íñigo. No pueden ser más majos. Como ya hicimos hace un par de meses en el concierto de Linaje en Pamplona, pudimos hablar con ellos después de concierto. También saludamos a Iván, el bajista, y al otro Íñigo, Indi, el guitarra solista. Le conté que toco la guitarra y le pude enseñar mi versión de Rodeada de Idiotas.

En resumen, otra noche magnífica y muchas ganas de repetir. A ver si amplían gira y nos cuadra en esta agenda loca que tenemos.




 

Comentarios