Bulo (Carcaboso)
Después del subidón del concierto de Reincidentes de primeros de julio se esperaban semanas de sequía para mí en lo que música en directo se refiere. No cuentan las verbenas populares propias de estas fechas. No teníamos nada en la agenda hasta Linaje a mediados de septiembre. Mis padres si que se habían escapado a ver a Sting a Portugal, aprovechando, de camino, para ver a Loquillo y a Bulo en Badajoz. Para mí quedaban pueblo y piscina y horas de ensayo con mi guitarra.
Sin embargo, ya hemos aprendido que el verano y sus fiestas populares, además de las verbenas antes mencionadas, a veces nos regalan conciertos fuera de agenda más o menos cerca de donde nos encontramos. Y así ha sido. Hemos podido agendar dos o tres conciertos a primeros de septiembre para Arganda y Fuenlabrada y, lo más importante, aparecieron los Bulo a apenas una hora del pueblo de mis abuelos donde estábamos pasando la semana. La duda estaba entre quedarnos y bailar Paquito Chocolatero o coger el coche y disfrutar de los músicos que acompañaban a Robe. He dicho la duda...
Precisamente llevaba unos días intentando sacar a la guitarra La piel del aire y el propio Woody me había hecho unas correcciones sobre un video que le envié. No puede ser más majo. No solo me hizo las correcciones si no que me pintó y me envió los arpegios que no terminaba yo de atinar ¿Qué mejor manera de terminar de aclarar mis dudas que pasarnos por la prueba de sonido?.
Pues carretera y manta que se suele decir, aunque esta última sobra en Cáceres en agosto. Llegamos a Carcaboso el momento justo para disfrutar del montaje y las pruebas posteriores. Vimos con interés cómo montaban, cómo afinaban y cómo probaban. Y cuando terminaron Woody me invitó a subir al escenario para ver y probar sus guitarras. Fue todo un sueño. Toqué unos acordes de la Piel del aire y me vine arriba. Estaba en Extremaura, como dice Vito, junto al guitarrista de Robe, por lo que el cuerpo pedía Extremoduro. La vereda de la puerta de atrás arrancó los aplausos de los presentes, pocos, pero haberlos, había.
Woody me acompañó a la batería y cuando dejó su sitio a Antonio Pintor, el baterista del grupo, nos marcamos un Smell like teen spirit que, por lo visto, no estuvo nada mal. Solo tengo nueve años y puede que sea normal que uno vaya encadenando con cierta frecuencia momentos que podrían calificarse como los mejores de la vida de uno y así lo sentí esa noche. Muchas gracias Woody y compañía. Sois muy grandes.
Y luego, tras cenar a duras penas porque aun tenía el estómago encogido, llegó el concierto y tocaron los que realmente saben y lo bordaron. Pero como siguen sin sacar el disco (no es una crítica), además de La piel del aire, solo pude cantar El impostor, Todo el amor del mundo e Ingravidez. Pero aun así, lo di todo y me lo pasé en grande. Deseando una nueva fecha para repetir.
Al final del concierto pudimos despedirnos y darles las gracias por todo y pudimos charlar un rato con Antonio que me regaló una de sus baquetas que ampliarán la colección de mi hermano Adrián. En fin, una noche mágica que no teníamos en agenda. Y ojito, que todo apunta a que esta semana me voy a mi primer festival. Continuará...

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