Albertucho (Copérnico)
Y la noche no defraudó. Arrancó a lo grande precisamente con La persiana. Se cantó del tirón todo el disco, que en directo sonó brutal, dejando un par de canciones para tocarlas en acústico con el solo acompañamiento de su guitarra y del cajón flamenco. Así, sin más acompañamiento, se marcó una versión maravillosa de Los hijos de la calle, claramente en mi top 3 de Albertucho.
Y de ahí en adelante fue la locura. Volvió toda la banda para El perro andaluz, posiblemente mi favorita. Como no sería que se vino hacia mí y me acercó el micro para que cantara. Y luego El pisito y después Capitán Cobarde, donde le hizo a mi padre una seña para que me subiera al escenario con él. Pude cantar el mítico me dedico a soplar niebla junto con el na, na, na, na, na, na, na, na final con el que tantas veces acaba sus conciertos. Otra noche mágica para el recuerdo. Y todavía hubo tiempo para terminar con Descuida, aunque yo aun estaba sin poder creerme lo que acababa de pasar.
Nos quedamos un rato después del final y pudimos saludar a Raúl, el guitarrista, que tuvo a bien colaborar en mi colección de púas. Y pudimos hablar con Albertucho para darle las gracias y decirle cuanto nos había gustado el concierto y cuanto lo habíamos disfrutado. Cada vez me gusta más este mundillo. Está lleno de buena gente.

Comentarios
Publicar un comentario