Albertucho (Copérnico)

 


Viendo la foto no sé si hay mucho más que contar, aunque puedo intentarlo. En esta ocasión no necesitábamos grandes desplazamientos. El concierto era en Madrid, en la sala Copérnico, la cual, por cierto, no conocíamos. Era la tercera vez que veía a Albertucho. La primera vez fue en el Arrockyo de hace dos años y lo vi un poco de lejos. La segunda fue en Salamanca el año pasado, en la sala Potemkim y, aunque lo disfrutamos mucho, fue en acústico y la acústica de la sala, válgame la redundancia, no era la mejor. Por lo tanto, aunque se tratara de la revisión de un disco publicado 11 años antes de que yo naciera, el cual, salvo La persiana, no contenía ninguna de mis canciones favoritas de Albertucho, había ganas.

Y la noche no defraudó. Arrancó a lo grande precisamente con La persiana. Se cantó del tirón todo el disco, que en directo sonó brutal, dejando un par de canciones para tocarlas en acústico con el solo acompañamiento de su guitarra y del cajón flamenco. Así, sin más acompañamiento, se marcó una versión maravillosa de Los hijos de la calle, claramente en mi top 3 de Albertucho.

Y de ahí en adelante fue la locura. Volvió toda la banda para El perro andaluz, posiblemente mi favorita. Como no sería que se vino hacia mí y me acercó el micro para que cantara. Y luego El pisito y después Capitán Cobarde, donde le hizo a mi padre una seña para que me subiera al escenario con él. Pude cantar el mítico me dedico a soplar niebla junto con el na, na, na, na, na, na, na, na final con el que tantas veces acaba sus conciertos. Otra noche mágica para el recuerdo. Y todavía hubo tiempo para terminar con Descuida, aunque yo aun estaba sin poder creerme lo que acababa de pasar.

Nos quedamos un rato después del final y pudimos saludar a Raúl, el guitarrista, que tuvo a bien colaborar en mi colección de púas. Y pudimos hablar con Albertucho para darle las gracias y decirle cuanto nos había gustado el concierto y cuanto lo habíamos disfrutado. Cada vez me gusta más este mundillo. Está lleno de buena gente.



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