Sinkope (Viriato Rock)


No sé lo que me deparará la vida, pero puedo decir que, con 9 años, me subí a un escenario con los Sinkope. ¿Cómo es posible? Os lo cuento haciéndome el interesante, como en las series: 5 días antes...

El lunes era un gran día. Tenía una de mis clases  con Diego. Le pedí que me enseñara a tocar A merced de las olas y la cosa transcurrió con normalidad hasta que al final de la clase nos soltó la mala noticia; dejaba Sinkope; dejaba la música. Mazazo de los gordos para todos. Y su último concierto  iba a ser en el Viriato Rock de Azuaga, a más de 400 km de Arganda.

El martes por la noche Sinkope hacía pública la noticia colgando en redes sociales un comunicado de Diego. La tristeza que sentíamos iba a ser compartida por más gente.

El miércoles se tomó la decisión. Realmente nunca hubo dudas sobre lo que había que hacer, pero la logística se las traía. Había que ir hasta allí y buscar un sitio donde dormir. Como no somos de grandes lujos, una habitación triple en un hostal en el pueblo de al lado solucionó la papeleta.

El jueves había que dejarlo todo preparado porque queríamos llegar a la prueba de sonido y eso suponía arrancar al día siguiente nada más mis padres salieran de trabajar, porque a mí me liberaron del cole.

Y llegó el viernes y llegamos a tiempo. Solo puedo decir que fue muy especial. Me sentí como en casa, como entre amigos. Y con Diego fue todo muy emotivo. Nos intercambiamos regalos antes de empezar y de ahí en adelante todo fue mejorando.

Me encanta ver como montan, como enchufan, como prueban la salida de los instrumentos, como siempre falla algo, como lo arreglan... . Y cuando todo estuvo a punto, un par de temas para probar. Conmigo sobre el escenario pisando el wah-wah de Diego y tocando un poco la guitarra en el final de No se dijeron ni mú. Me quedé de piedra cuando me dijo que me iba a subir a pisar el Whammy en el concierto.

Y llegó el momento; y me subí; y hasta Vito me presentó; y pisé; y lo disfruté; sobre todo, lo disfruté. No sé que me deparará la vida, pero esta noche no la voy a olvidar jamás. Muchas gracias Diego. Te vamos a echar mucho de menos. Muchas gracias a los amigos de Sinkope por haberme adoptado. Espero seguir disfrutando de vuestros conciertos mucho tiempo.

El resto del concierto fue maravilloso, como siempre, con momentos de emoción por la despedida de Diego. Ninguno tuvimos dudas de que había merecido la pena la paliza de viaje.

En otro orden de cosas, grupo nuevo que descubrí y que vimos en la previa: Gato Ventura. Me gustaron un montón. Habrá que hacer por volver a verles. Por cierto, muchas gracias a su Manager, que me regaló una púa para mi colección. Próxima parada, Albertucho. Esta vez más cerca, en Madrid.




 

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